No hay un paradisíaco retiro al final de tu sacrificada vida laboral


A diario presenciamos el sufrimiento de cientos de miles de jubilados que se encuentran a merced de los magros aumentos decretados por el sistema jubilatorio argentino. Muchos han dedicado toda su vida a trabajar sin descanso y con mucho sacrificio realizando sus debidos aportes y pensando que estaban adquiriendo un boleto hacia un cómodo y placentero retiro (o al menos a uno modesto y sin sobresaltos). ¿Qué recibieron a cambio? Dependencia y manoseo constante por parte de los gobiernos de turno. Las noticias son lo suficientemente elocuentes al reproducir protestas en las calles de adultos que no llegan a fin de mes, que no les alcanza para los remedios o que no logran acceder a los tratamientos médicos que requieren. Pero tampoco hace falta ver las noticias para toparse con esta amarga realidad, la crisis de la que hablo atraviesa a todas las familias, sólo es cuestión de que lo veas con tus propios ojos. En definitiva, para muchos el retiro no es otra cosa que un descenso desde la clase media a la baja.
De acuerdo a un informe internacional publicado por el Australian Centre for Financial Studies de la Escuela de Negocios de Monash, el estado actual del sistema previsional argentino no cuenta hoy con una estructura de aportes suficiente para sostenerlo y con un contexto económico en el que la inflación y la desvalorización de la moneda influyen en el costo de vida, lo coloca en un lugar de riesgo por inviabilidad financiera, ganándose uno de los peores lugares como sistema a nivel global. Los números son bastante contundentes, nuestro sistema previsional vive en constante déficit llegando el mismo a representar el 4,7% del PBI.
Vale preguntarse entonces ¿Qué futuro se espera a este sistema de aquí a 30 años? Mientras tanto, la masa de adultos mayores va en franco crecimiento. ¿Te imaginas tú a los 65 años? ¿Depositas toda tu confianza en este sistema? ¿Haces algo distinto de lo que hacían tus abuelos?

Reconocido el problema. Qué hacer para solucionarlo:

Está claro que trabajar y esperar que a futuro se pueda descansar dignamente suena una quimera. Pero con esto no pretendo que nos posicionemos en papel de víctima y salgamos a quemar llantas  a la plaza de Mayo, o a la puerta del ministerio, o a la casa del empleador, sino por el contrario los invito a que vayamos a la acción. Lo que se necesita son medidas financieras, y cuanto más joven mejor. Lo que necesitaremos en nuestra vejez serán fuentes de ingresos alternativas que funcionen por sí misma y no requieran de nuestra reducida capacidad de trabajo. No podemos esperar sentados la acreditación de nuestra magra jubilación. Las opciones son diversas y cuál encaje mejor dependerá de tu perfil de ahorro y de tu aversión al riesgo.
Para quienes no quieran sumergirse demasiado en el mundo de las inversiones, pueden optar por realizar depósitos periódicos (como sucede con los aportes jubilatorios) a entidades financieras privadas. Estas entidades se encargarán de hacer trabajar su capital a un nivel de riesgo muy controlado,  hasta tanto te retires de la actividad laboral, momento en el cual podrás disponer de dichos fondos. ¿Cómo? ¿Qué no puedes ahorrar? Entonces, ¿Cómo harás para sobrevivir dentro de 30 años con la mitad de ese sueldo y con una salud frágil? En este aspecto hay que ser bastante estrictos y analizar con seriedad nuestros gastos. En ocasiones la ausencia de ahorro sólo se debe a malos hábitos de consumo y gasto.
Para aquellos que se animen a multiplicar sus ahorros a una mayor velocidad, las oportunidades de inversión son muy interesantes, tanto en el mundo financiero, bursátil, real state, o incluso empresarial.
Siempre es un momento oportuno para tomar consciencia de nuestra situación económica actual y futura. No podemos estar ajenos y hacer oídos sordos a temas tan trascendentales y que afectan tanto nuestra vida como las finanzas personales. Aunque muchos lo nieguen, el dinero supedita nuestra calidad de vida, nuestras relaciones sociales y nuestro bienestar general. Es obvio entonces interiorizarse y tomar medidas hoy para no lamentarse cuando ya sea demasiado tarde.



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